Una mujer de Cartagena, identificada con el nombre ficticio de Sarah, asegura que lleva tres años ejerciendo la prostitución después de ser expulsada del mercado laboral por su edad
Una mujer española de 51 años asegura que se ha visto obligada a ejercer la prostitución para poder sobrevivir después de quedarse sin empleo y no encontrar una nueva oportunidad laboral. Sarah —nombre ficticio para proteger su identidad— relata que mantiene entre 20 y 25 encuentros al mes, muchos de ellos con hombres muy jóvenes.
Su testimonio ha sido publicado por Diario Sabemos, que sitúa la historia en Cartagena. Sarah trabajó durante más de dos décadas como administrativa en una empresa familiar, pero perdió su empleo cuando la compañía entró en concurso de acreedores, poco antes de la pandemia. A partir de ese momento comenzó una búsqueda laboral que, según afirma, terminó convirtiéndose en un callejón sin salida.
“Pensaba que, con mi experiencia, iba a encontrar rápido. No fue así”, explica. Durante tres años envió currículos a través de plataformas como InfoJobs y LinkedIn, pero asegura que apenas fue convocada a cuatro entrevistas.
Sin empleo, sin ayudas y con los ahorros agotados
La mujer explica que primero buscó puestos relacionados con su experiencia como administrativa y, posteriormente, comenzó a presentar candidaturas para cualquier tipo de trabajo. Sin embargo, asegura que no recibió respuestas.
Sus hijos, que viven y trabajan en el extranjero, comenzaron a ayudarla económicamente cuando pudieron. Sarah también acudió al Banco de Alimentos para poder cubrir sus necesidades básicas. La situación se agravó porque, según su relato, no cumplía los requisitos exigidos para acceder a determinadas prestaciones o subsidios.
“Me parece vergonzosa esta discriminación que se hace con las personas por un tema de edad”, afirma. En su opinión, muchas empresas descartan a los trabajadores mayores de 45 años aunque tengan experiencia y formación.
“En dos horas recibí el primer mensaje”
En plena desesperación económica, Sarah encontró en Internet una página que ponía en contacto a hombres con mujeres maduras. Tras hablar con otra mujer de su entorno que ya utilizaba la plataforma, decidió registrarse y publicar algunas fotografías.
“En sólo un día me llegaron ocho peticiones”, asegura. Rechazó el primer contacto porque le pareció demasiado rápido, pero finalmente aceptó a uno de los hombres. Según su relato, se trataba de un joven que no aparentaba tener más de 20 años.
Desde entonces, afirma que mantiene entre 20 y 25 encuentros mensuales. Lleva aproximadamente tres años en esta situación y asegura que continúa buscando empleo, aunque ahora incluso presenta currículos sin incluir su edad.
“En esta ciudad hay más de 150 mujeres”
Sarah sostiene que su caso no es aislado. Según afirma, en la plataforma que utiliza habría más de 150 mujeres registradas únicamente en su ciudad, aunque el reportaje no aporta datos independientes que permitan verificar esa cifra.
Su historia abre el debate sobre la discriminación laboral por edad, la precariedad económica y la prostitución ejercida por mujeres que, según sus propios testimonios, no llegan a esa actividad por una red de trata, sino por la falta de ingresos y de alternativas laborales.
La mujer insiste en que no se considera víctima de una organización criminal, pero sí de un sistema que, a su juicio, la dejó fuera del mercado laboral cuando superó los 45 años.
Fuente: Diario Sabemos.

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