Categoría: Economía

  • El truco del etiquetado que te hace comprar producto marroquí sin saberlo

    El truco del etiquetado que te hace comprar producto marroquí sin saberlo

    Cada vez es más habitual encontrar en los supermercados españoles frutas, pescado, conservas o aceite de oliva que en realidad proceden de Marruecos. Aunque la marca, el envase o la empresa distribuidora sean españoles, el producto puede seguir siendo marroquí. La mayoría de los compradores no repara en ello porque el origen real rara vez salta a la vista. Hay que saber leer la etiqueta, y no todas las pistas que parecen fiables, como el código de barras, lo son realmente.

    La marca española no garantiza nada

    Un producto puede llevar una marca reconocida, envasarse en una fábrica española y venderse a través de una empresa nacional. Y aun así haber sido cultivado, pescado o producido íntegramente en Marruecos. Legalmente, eso lo convierte en un producto marroquí, por mucho que el resto de la cadena sea española. Lo único que certifica el origen real es la mención expresa que debe figurar en el etiquetado. Expresiones como Origen Marruecos, País de origen Marruecos, Producto de Marruecos, Cultivado en Marruecos, Criado en Marruecos o Importado de Marruecos son las que hay que buscar, no el nombre de la marca.

    El código de barras engaña más de lo que ayuda

    Mucha gente cree que basta con mirar los primeros dígitos del código de barras para saber de dónde viene un producto. Es uno de los errores más extendidos. Ese número solo identifica el país donde está registrada la empresa dueña del código, no el lugar donde se ha cultivado o fabricado el producto. Los prefijos más habituales en los lineales españoles son el 840-849, asociado a España, y el 611, asociado a Marruecos. Pero un tomate cultivado en suelo marroquí puede llevar perfectamente un código que empieza por 84 si lo comercializa una empresa española, y un aceite envasado en territorio nacional puede contener aceite de terceros países aunque su código sea español. El dato, en definitiva, sirve de orientación, nunca de prueba.

    Fruta, verdura, pescado y aceite: dónde mirar en cada caso

    En frutas y hortalizas frescas, el país de origen tiene que figurar en la etiqueta, en el envase o en el cartel del expositor cuando se venden a granel. Conviene fijarse especialmente en tomates, pimientos, calabacines, pepinos, judías verdes, frutos rojos, cítricos y aguacates, las categorías donde la presencia marroquí ha crecido más en los últimos años.

    El aceite de oliva exige más atención todavía. Si procede de un único país, el origen debe constar de forma clara. El problema aparece con las mezclas, donde se permiten fórmulas más ambiguas como mezcla de aceites de oliva no originarios de la Unión Europea o mezcla de aceites originarios y no originarios de la Unión Europea, que pueden incluir aceite marroquí sin que el consumidor lo sepa. Quien quiera aceite estrictamente español debe buscar menciones sin ambigüedad, del tipo Origen España o aceite obtenido en España.

    En pescado y marisco, la etiqueta debe indicar la zona de captura, el método de producción y, si procede de acuicultura, el país de cría. Ahí pueden aparecer referencias como capturado en Atlántico Centro-Este, criado en Marruecos o producto de Marruecos.

    El caso Carbonell y por qué no toda etiqueta ambigua señala a Marruecos

    La confusión en torno a las mezclas de aceite ha generado bulos que conviene aclarar. Una etiqueta que indica Unión Europea y no Unión Europea no significa automáticamente que ese aceite contenga producto marroquí, aunque así se ha difundido en redes en más de una ocasión. Es el caso de Carbonell, cuya etiqueta no detalla los países concretos de origen porque la normativa permite identificar el origen mediante referencias geográficas amplias en las mezclas.

    Deoleo, la empresa propietaria de la marca, ha explicado públicamente que el aceite extracomunitario que utiliza en España procede principalmente de Argentina y Chile, con una pequeña partida de Túnez, y ha negado que importe aceite de Marruecos para esa gama de productos. La lección es clara: la mención no Unión Europea puede referirse a cualquier país tercero, no solo a Marruecos, y conviene contrastar siempre la información antes de dar por buena una afirmación que circula sin respaldo oficial.

    Leer la etiqueta, la única garantía real

    Ni la marca ni el código de barras bastan para saber de dónde viene lo que se compra. La información fiable es la que debe figurar por ley en la etiqueta: el país de origen en frutas y verduras, la zona de captura y el país de cría o cultivo en el pescado, y la procedencia geográfica en las mezclas de aceite. Todo producto marroquí que llega a un supermercado español ha pasado, además, los controles sanitarios y fitosanitarios que exige la Unión Europea antes de entrar en el mercado. La recomendación es sencilla: leer la etiqueta con calma, buscar la mención de origen y no dar por hecho que un producto es español solo porque lo parezca.