Andalucía no quiere limitarse a poner un estadio en el mapa del Mundial 2030. La Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) reclama que la comunidad se convierta en el «epicentro» del torneo y su presidente, Pedro Curtido, ultima una comisión para articular esa propuesta. El movimiento llega mientras Marruecos y España discrepan públicamente sobre quién debería albergar la final. Ni la final ni el programa definitivo de partidos están adjudicados: una candidatura ambiciosa no es todavía una decisión de la FIFA.
La iniciativa andaluza tiene una idea más amplia que la de competir por un encuentro concreto: utilizar Sevilla como sede y extender las ventajas del Mundial a las ocho provincias mediante instalaciones de entrenamiento, campamentos base, alojamiento y actividades alrededor del fútbol. Curtido ha explicado que trabajan para que otras subsedes sean elegidas por selecciones internacionales, según recoge Huelva Hoy, que informa del comunicado de la federación.
La RFAF mueve ficha mientras Marruecos presiona por la final
El contraste político-deportivo es evidente. Fouzi Lekjaa, presidente de la federación marroquí, presentó Casablanca como escenario de la final de 2030 sin que existiera una adjudicación. El primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, le recriminó esa afirmación y recordó la necesidad de acordar la organización con España y Portugal, según Reuters. La FIFA no ha anunciado la sede del partido decisivo.
La RFAF no ha lanzado un ultimátum a Marruecos ni ha reclamado formalmente la final para Sevilla. Su respuesta es otra: convertir la ventaja geográfica y logística de Andalucía en una propuesta organizada para un Mundial compartido por España, Portugal y Marruecos. En ese escenario, el protagonismo se gana con sedes listas, conexiones útiles y un proyecto que involucre a todo el territorio, no proclamando por anticipado un vencedor.
El debate sobre las declaraciones de Casablanca y la ausencia de una decisión oficial ya lo contamos en nuestra información sobre la disputa por la final del Mundial 2030. Ahora el ángulo es distinto: qué puede hacer Andalucía para ocupar un lugar central en el campeonato, haya o no final en suelo español.
La Cartuja como punto de partida; ocho provincias como proyecto
La federación andaluza señala La Cartuja de Sevilla como sede de referencia y trabaja en la posibilidad de que otros espacios de Andalucía sirvan de campamento base a selecciones. Curtido defiende las conexiones entre los tres países anfitriones, la oferta hotelera, el clima, la gastronomía y la experiencia organizativa de la comunidad como activos de su candidatura. Son argumentos de la RFAF que deben traducirse en compromisos verificables, infraestructuras y acuerdos con instituciones y equipos.
Ahí está la parte más interesante del plan. Un estadio puede reunir a decenas de miles de espectadores un día; una red de bases, desplazamientos y actividades puede mantener el impacto del torneo durante semanas y repartirlo fuera de Sevilla. Para que esa promesa funcione, habrá que conocer qué provincias y municipios participan, qué instalaciones se ofrecen, cómo se financiarán las actuaciones necesarias y qué selecciones elegirían finalmente esas bases. Por ahora, esos acuerdos no están cerrados públicamente.
La comisión que prepara Pedro Curtido deberá reunir, según la RFAF, a personalidades, entidades e instituciones vinculadas a la organización. La federación también reconoce el trabajo de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Sevilla en la candidatura de la capital. No es una gestión exclusiva de la RFAF, pero sí es la federación quien ha formulado y quiere coordinar el salto desde una sede sevillana hacia un proyecto andaluz.
¿Es Andalucía «lo mejor» para el Mundial 2030?
Hay razones sólidas para defender que desempeñe un papel importante: posición entre España, Portugal y Marruecos, capacidad turística y una sede en Sevilla. Pero un superlativo no sustituye a la comparación técnica. El Mundial exige valorar tiempos de viaje, instalaciones deportivas, seguridad, sostenibilidad, alojamientos y necesidades de cada selección. Andalucía puede aspirar a una de las propuestas más completas del torneo; ser «el epicentro» será una conclusión del trabajo y de las decisiones oficiales, no un título que se pueda conceder hoy.
La Copa del Mundo de 2030 tendrá su núcleo en España, Portugal y Marruecos. Mientras la discusión sobre la final concentra titulares, la RFAF intenta abrir otra batalla: que el Mundial no pase solamente por Andalucía, sino que deje una organización y una actividad repartida por su territorio. Esa es la apuesta de Curtido. El siguiente paso será presentar la comisión, sus miembros y un plan concreto.

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